viernes, 21 de abril de 2017

Estadistica

Estadística

Poco a poco las personas que conformaban el grupo de estadística dejaron de ir. Al final quedábamos pocos, entre ellos Salomé. No sé, ella tiene una mirada de víbora que normalmente hace que me distraiga y empiece a pensar en Literatura en vez de Matemática. Cada vez que ella pregunta sobre alguna ecuación yo trato de ignorar su lengua viperina y sus ojos hipnotizantes, y rezo con toda el alma, cargando a Dios de todos mis miedos. Hoy estamos los dos a punto de entrar a clase y me sonríe, se sienta cerca mío y el profesor anuncia que desertaron tres más de la clase, solo quedamos los dos. Me siento como sapo a punto de ser tragado, y traigo la suficiente gasolina para quemar el salón. Sin embargo, Salomé se ve tan bella con su camiseta blanca y su jean negro que lo dudo y lo dudo. Podría quemar todo y no volverla a ver...

viernes, 14 de abril de 2017

Convivencia

Convivencia

El tipo se levanta de la silla, se coloca una camiseta, agarra unos alicates y sale al pasillo. Golpea la puerta del cuarto que está en frente y espera con la paciencia de un insomne. Vuelve a golpear pero los sonidos se entremezclan junto con el televisor. Cuenta tres en su cabeza y abre la puerta con rudeza, forzando la chapa. La ve a ella sentada. Se acerca haciendo ruido con los alicates, abriéndolos y cerrándolos. Va hacia el televisor y sube más el volumen, como si eso fuera posible. Ella abre los ojos. Dos palabras balbucean en su boca, pero no alcanzan a ser totalmente pronunciadas. El hombre abre y cierra de nuevo los alicates, los acerca a la boca de ella hasta quedar a pocos centímetros. Abre los alicates.

lunes, 9 de enero de 2017

Transformacion

Transformación

La mujer-cuervo está deprimida: la muerte ya no le representa curiosidad. Ha empezado a alejarse de los cementerios y a vivir en los páramos, ya no revolotea cerca de los arboles, sino que poco a poco, sus preferencias se vuelven extrañas, y ahora ve con deseo los pequeños roedores que pasan cerca de su vuelo. La altura le llama. Se dirige a la montaña y con fuerza empieza a golpear su pico negro hasta volverlo amarillo. Se destroza las garras contra las piedras y las hace filudas. El viento le llama. Su graznido se vuelven chillidos. Se posa en una rama mientras sus plumas caen, dándole paso a otras cafés que emergen de su cuerpo, su nombre "mujer-cuervo" se aleja con el viento.

martes, 20 de diciembre de 2016

ParkWay

ParkWay

El tipo tiene alrededor de 60 años. Mozo, conservado, todavía no desiste de creer en su poder hipnótico para convencer a los demás. Arquitecto desde su juventud, con un hijo que también le sigue los pasos. Es mujeriego, tomador de buen vino, arrollador con cada una de sus palabras, y con esa risita fingida cada vez que hace un mal, aunque culto, chiste sobre las vacas de Holanda, o su adorada Alemania (donde vivió algunos años). Ha salido esta mañana a comprar algo para hacer un desayuno; después de ver el chocolate, decide que el jugo de naranja y el café le sentará mejor. Llega a su casa y se sienta, mirando el teléfono, esperando que suene, juega con él a averiguar porqué la señal ya no le toma a pesar de que está cargado y las lineas que señalan la red inalámbrica se muestran llenas. Prende el televisor para no sentirse solo y va a la cocina a preparar su desayuno. Vuelve y el celular ya muestra rasgos de Internet. Revisa sus mensajes, los mismos correos y propaganda de siempre. Se queda dubitativo mientras come con cierta tranquilidad asemejada a nostalgia. Mira un vino tinto, recuerda que se lo prometió, si destapa la botella posiblemente la termine, Decide que es mejor una cerveza, algo suave, son las diez de la mañana.
Hacia las doce del medio día vuelve a revisar su celular, no hay nada de mensajes. Su rostro se torna rojo, pesado, su expresión es amarga como una ráfaga de un volcán moribundo. Las primeras lágrimas salen de su rostro. Recuerda que el día anterior le mostró una habitación desocupada a un chico. Llama a su futuro inquilino con un tono jovial, de padre amoroso y bonachón. La voz al otro lado es fría, cordial pero fría... recibe un NO como respuesta. Inmediatamente cuelga. Mira la botella de vino, recuerda su promesa. Se acerca hipnotizado a la botella, solo para mirar su referencia, tal vez no se la tome toda, sino que simplemente pueda oler un poco su fragancia. Sin pensárselo demasiado va por el sacacorchos. Su celular suena.. se bota contra él. Justo cuando piensa que es una falsa alarma, encuentra que en realidad no es una llamada, hay un mensaje en el inbox de su facebook. "Feliz día papá, has sido como una madre para mí. Saludos." Una lágrima se escapa de su rostro, suspira. La habitación sin arrendar no vale la pena, tampoco su soledad, el día es bello para dar un paseo.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Esperanza

Esperanza

Tan tierno se ve él, pretendiendo salvar el mundo. Y sin embargo cada vez que le dicen que hasta los médicos se mueren y que los hospitales andan llenos, que la depresión es la nueva peste negra y que Mafalda es realmente un personaje inventado por Quino, se queda mirando a lo lejos con ojos de ternero degollado y luego dice que no le importa, que él ya no espera sino que solo respira, que su sombrita es la que le ayuda a llevar la vida y que así no esté ella, desde el día en que se besaron siempre escucha a las golondrinas. Yo me quedo abofeteado y lo miro de arriba a bajo, me entra la peste negra y me pregunto si Mafalda no será una niña que vive en cada falda y si los terneros degollados tenemos vida después de la muerte.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Bendicion

Bendición

Después de la guerra, yo todavía escuchaba los gritos resonar en mi cabeza. La última batalla había terminado dos días atrás pero los recuerdos son como astillas incrustadas en la piel que buscan el corazón para empalarlo. Por la noche, gracias al cansancio pude cerrar los ojos y entrar al mundo onírico, sentí su tacto explorándome desde mis pies hasta mi garganta, su aliento se condensaba dentro de mi nariz y me hacía imaginar un prado lleno de flores, donde ella, con sus cuatro brazos, iba bendiciendo a cada guerrero nacido de su vientre. Al llegar mi turno me arrodille, sentí su furia de modo tan maternal que el coraje me invadió y desperté con una nueva fuerza, sin volver a escuchar la tristeza que despide el campo de batalla.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Empatia

Empatía

Cuando el tipo al que estaba entrevistando me contó cómo había desollado a esos dos niños con lujo de detalles, me dieron ganas de trasbocar toda la esperanza que no se había ido de mi humanidad. Todas las imágenes se formaban tan claras en mi cabeza que me sentía la víctima y al mismo tiempo el victimario. Esa noche, ya en la casa, traté de dormir pero no podía, soñaba con un cuarto vacío y una lámpara alumbrando a una hermosa niña, de cabello muy negro y ojos muy grises, entraba y salía un cuchillo y sus gritos se quedaban reverberando en mi cabeza. Al día siguiente tenía que seguir la entrevista para poder realizar el artículo del top 10 de asesinos todavía vivos entre las rejas, pero no quería levantarme de la cama. Tan solo pude dormir dos horas y después volví a ver al tipo. Empezó hablándome de las voces que lo asechaban, seguramente para que yo fuera testigo de su alegato por locura, pero a la mitad de la entrevista, cuando me vio tan demacrado, me preguntó por mis sueños. Empatía cero me dijo, y no quiso seguir hablando.